Las ideas y la demostración
de la existencia de Dios.
La duda metódica
le lleva a Descartes al descubrimiento de una a verdad absolutamente indudable: le la existencia de algo que duda/piensa, de un yo
pensante.
Pero,¿cómo
demostrar ahora que existe también una realidad exterior al cogito
o yo pensante? Es decir, ¡cómo demostrar que ese mundo que los
sentidos me muestran no es un sueño mío y que existe realmente
fuera de mi pensamiento? El problema que en este punto ha de
resolver Descartes consiste en deducir la existencia real del mundo
a partir de la única verdad inaudible/evidente con la que cuenta,
la de la existencia del cogito o del yo pensante.
Para seguir
adelante, Descartes enumera las afirmaciones evidentes= verdaderas
con las que cuenta:
-
existe la realidad pensante o cogito
-
y esa res cogiants(=realidad pensante) piensa ideas
En efecto, yo
pienso que el mundo existe y que hay cosas en él que son verdes o
dulces, aunque tal vez el mundo no exista realmente, ni tenga esas
cualidades que yo le atribuyo, pero es inaudible que mi pensamiento
tiene esas ideas: la de que el mundo existe y la de que tiene ciertas
cualidades.
Pues bien, ¿cómo
podemos estar seguros de que las ideas de mi yo posee acerca del
mundo se refieren a una realidad existente fuera de mi? En este punto, Descartes repasa los diversos tipos de ideas que maneja el cogito:
-
Ideas adventicias: son las que parecen venidas de fuera de mi, es decir, del mundo, llegándome a través de los sentidos, como por ejemplo, la del caballo verde o casa.
-
Ideas facticias: son las que fabrico yo mismo con la imaginación, como un caballo con alas, una quimera o cualquier otro producto de fantasía.
-
Ideas innatas: son las que ni proceden del mundo exterior ni son fabricadas por mí, sino por mi yo pensante las posee dentro de mi desde siempre”parecen nacidas conmigo” ha escrito Descartes , como, por ejemplo, la idea de triángulo. Son ideas claras y distintas que poseen la misma evidencia racional inaudible. Constituyen los principios del conocimiento.
Las ideas
adventicias y las facticias no sirven para demostrar a partir de
ellas la existencia real del mundo: las advertencias, porque aunque
parecen provenir precisamente de fuera de mi pensamiento, pueden en
realidad ser un sueño mio; y las facticias porque al ser fabricadas
por mi cogito, no sirven para demostrar la existencia de nada
exterior a él. Por ello, las únicas ideas que le permiten a
Descartes demostrar la existencia indudable del mundo/realidad
exterior al pensamiento son ideas innatas y, entre ella, la idea de
Dios.
TRES ARGUMENTOS
QUE EMPLEA DESCARTES PARA DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE DIOS:
Lo primero que
debe hacer Descartes es demostrar que Dios no es sólo una idea de
nuestro cogito/pensamiento, sino una auténtica e indudable realidad
exterior para él. Para ello, utiliza tres argumentos:
- Argumento gnoseológico: es un hecho que en nuestro pensamiento tenemos la idea de Ser Perfecto; pero tal idea no es una advertencia ( no ha llegado al cogito desde el exterior a través de los sentidos, pues éstos nunca han captado un ser de tal naturaleza), ni ficticia ( no ha sido fabricada por el pensamiento , pues éste es imperfecto, como lo demuestran sus continuos errores y la misma duda, y lo perfecto no puede proceder de lo imperfecto), por lo que debe ser innata, ha nacido con nosotros, e indica que ha sido puesta en el pensamiento por una realidad exterior a él que posee tal perfección, es decir, por Dios.
-
Argumento de la contingencia(cosmológico): es un hecho que soy una realidad imperfecta y contingente, y que, por tanto, mi existencia depende en última instancia de la existencia de otro ser que no sea contingente como yo, sino necesario. Tal ser necesario, cuya existencia real hay que afirmar por el hecho de que yo existo siendo contingente, es Dios.
-
Argumento ontológico: la idea de ser absolutamente perfecto implica necesariamente que tal ser ha de existir, del mismo modo que la idea de triángulo implica que ha de tener tres lados y que la suma de sus ángulos es igual a 180 grados. Luego, tal ser perfecto no es sólo una idea del cogito, sino una realidad existente fuera de él.
LA EXISTENCIA DE
DIOS Y LA EXISTENCIA DEL MUNDO:
Una
vez que Descartes se ha asegurado que Dios existe realmente fuera del
cogito, pasa a deducir la existencia del mundo: puesto que Dios
existe y es absolutamente perfecto, ha de ser también bueno y veraz,
es decir, dada su perfección y bondad no puede permitir que me
engañe creyendo que el mundo existe fuera de mi pensamiento si no
fuera verdad. Luego, el mundo existe, no es un sueño mío.
Así pues, según
Descartes, la bondad divina es garantía de la existencia real del
mundo. Y, además, nuestras ideas proceden de Dios y, siendo por ello
verdaderas, nos permiten conocer el mundo al y como es.
Texto extraído de un fragmento del libro Historia de la Filosofía por Salustiano Fernández Viejo.
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